Durante sus primeros años, Mario Saldaña experimentó con distintas técnicas y formatos, fortaleciendo su talento de manera autodidacta y participando en espacios culturales donde pudo compartir sus primeras obras. Su pasión por el arte creció gracias al interés de representar las raíces y la identidad nacional a través de la pintura, convirtiendo cada creación en un homenaje visual a Panamá. Ese compromiso con la cultura popular marcó el inicio de una carrera artística sólida y llena de autenticidad.
Las obras de Mario Saldaña poseen una identidad muy definida, caracterizada por el uso vibrante del color, el movimiento y la representación de personajes y escenas típicas panameñas. Cada una de sus creaciones nace de la inspiración que encuentra en el folclore, la música, las danzas tradicionales y las expresiones culturales del país. A través de su arte busca transmitir alegría, orgullo, pertenencia y el valor de preservar las tradiciones que forman parte de la historia panameña. Su estilo conecta fácilmente con el público porque refleja emociones y experiencias cotidianas que forman parte de la memoria colectiva.
Uno de sus proyectos más emblemáticos es «Tamborito del Callejón», una propuesta artística que ha despertado gran interés por la manera en que rescata las tradiciones populares y la esencia del tamborito panameño. Este concepto representa la alegría, la convivencia y la riqueza cultural de los barrios y comunidades donde la música y la danza forman parte de la vida diaria.
Para Mario Saldaña, el arte y la cultura son herramientas fundamentales para impulsar el turismo y proyectar internacionalmente a Panamá. A través de la pintura, los artistas pueden mostrar la autenticidad, la historia y la diversidad cultural del país, creando experiencias que conectan emocionalmente con visitantes nacionales e internacionales.
Su obra se ha convertido en una ventana que permite apreciar la riqueza cultural panameña y fortalecer la imagen de Panamá como un destino lleno de tradición, creatividad y talento artístico.

